Menos prendas, mejores prendas

Menos prendas, mejores prendas

Vivimos en una época en la que la moda parece avanzar cada vez más rápido. Nuevas tendencias, nuevas colecciones y nuevas prendas llegan constantemente, invitándonos a renovar nuestro clóset antes de que realmente lo necesitemos.

Frente a este ritmo nace una manera diferente de entender la moda: el slow fashion.

Una mirada que propone detenernos, elegir mejor y volver a darle valor a aquello que usamos.

Porque quizás no necesitamos tener más prendas. Quizás necesitamos tener mejores prendas.

Elegir en lugar de acumular

El slow fashion no se trata de dejar de comprar ropa. Se trata de comprar de una manera más consciente, y preguntarnos antes de elegir una prenda:

¿Realmente la voy a usar?, ¿Puedo combinarla de distintas maneras?, ¿Está confeccionada con buenos materiales?, ¿Seguirá gustándome la próxima temporada?, ¿Está hecha para durar?

Son preguntas simples, pero pueden cambiar completamente la forma en que construimos nuestro clóset. 

Una prenda que usamos muchas veces tiene mucho más valor que aquella que compramos por impulso y termina olvidada al fondo del clóset.

La calidad por sobre la cantidad

Elegir calidad significa mirar más allá de la primera impresión.

Significa prestar atención al tejido, a la composición, a las costuras, a los acabados y a la forma en que una prenda está construida.

Una buena tela puede hacer que una prenda conserve mejor su estructura.

Una buena confección puede permitir que nos acompañe durante años.

Y un diseño pensado para ser versátil puede multiplicar las posibilidades de uso.

Por eso, cuando hablamos de “menos prendas, mejores prendas”, hablamos de construir un guardarropa donde cada pieza tenga un propósito.

Prendas que no dependen de una temporada

Las tendencias pueden ser una fuente maravillosa de inspiración, pero no todo tiene que cambiar cada temporada.

Hay prendas que trascienden las modas porque están construidas desde la sencillez, las buenas proporciones y materiales de calidad.

Son esas prendas que podemos usar hoy, el próximo año y mucho tiempo después.

Un conjunto puede acompañarnos durante nuestros momentos de descanso y también convertirse en parte de un look de día.

Una camisa puede usarse con su pantalón a juego o combinarse con jeans.

Un pantalón puede formar parte de distintos looks dependiendo de cómo lo complementemos.

La versatilidad también es una forma de sostenibilidad.

 

La importancia de los materiales

Elegir mejor también significa saber qué estamos comprando.

Los materiales tienen un papel fundamental en la vida útil de una prenda.

El algodón, por ejemplo, es una fibra natural valorada por su suavidad, comodidad y respirabilidad. Cuando se trabaja con tejidos de buena calidad y una confección cuidada, puede convertirse en una prenda que mantiene sus cualidades durante mucho tiempo.

En Baruk prestamos especial atención a esta elección.

Nos interesa cómo se siente una tela sobre la piel, cómo cae, cómo mantiene su estructura y cómo responde al paso del tiempo.

Porque creemos que la calidad no debería ser solamente algo que se percibe el día que compras una prenda.

Debería seguir presente después de muchos usos.

Comprar menos también es cuidar lo que ya tenemos

El slow fashion no termina cuando compramos una prenda.

También está en la manera en que la cuidamos.

Lavar siguiendo las recomendaciones del fabricante, evitar lavados innecesarios, secar correctamente y guardar las prendas de manera adecuada puede ayudar a prolongar significativamente su vida útil.

Cuidar nuestra ropa es una forma sencilla de consumir de manera más consciente.

Y quizás también de volver a relacionarnos con ella de una manera diferente.

En lugar de preguntarnos qué queremos comprar después, podemos preguntarnos:

¿Cómo puedo hacer que esta prenda me acompañe durante más tiempo?

El valor de una prenda que permanece

Hay algo especial en las prendas que permanecen en nuestro guardarropa.

Aquella camisa que hemos usado cientos de veces.

El pantalón que siempre funciona.

El conjunto que elegimos cada vez que queremos sentirnos cómodas.

No necesariamente son las prendas más llamativas.

Son las que se convierten en parte de nuestra vida.

Y ese es, quizás, uno de los mayores valores de una prenda bien hecha: no necesita ser reemplazada constantemente para seguir siendo relevante.

La mirada de Baruk

En Baruk creemos en una forma de vestir más pausada.

Diseñamos pensando en prendas que puedan acompañar distintos momentos y que tengan una vida más allá de una temporada.

Buscamos materiales de calidad, detalles cuidados y diseños que permitan distintas formas de uso.

Porque no queremos que una prenda tenga una sola ocasión.

Queremos que puedas dormir con ella, descansar, viajar, pasar una mañana tranquila en casa y, si quieres, llevarla también fuera del dormitorio.

Queremos que vuelva a tu cuerpo una y otra vez.

Que puedas combinarla de nuevas maneras.

Que siga sintiéndose bien con el paso del tiempo.

Menos, pero mejor

Quizás el verdadero lujo hoy sea elegir con calma. Comprar menos, pero elegir mejor.

Preferir calidad antes que cantidad. Cuidar lo que tenemos.

Y valorar las prendas no solamente por cómo se ven cuando son nuevas, sino por todo lo que pueden acompañarnos a vivir.

Menos prendas. Mejores prendas. Más tiempo para disfrutarlas.

Esa es nuestra manera de entender una moda más consciente.

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